El Propósito del Ayuno - Mat. 6, 16-18
El Señor utiliza al ayuno para hacer una “limpieza de la casa”, y eso es bueno. El propósito del ayuno es prepararnos espiritualmente para la actividad de Dios en nuestras vidas. Cuando eliminamos las distracciones, vemos las cosas desde Su perspectiva. Con la ayuda del Espíritu Santo, podremos identificar las áreas nuestras que requieren un cambio: la manera de pensar pecaminosa, los hábitos que tienen que desaparecer y las prioridades equivocadas. Cuando el filtro de nuestra mente está obstruido por una manera de pensar pecaminosa, no podemos asimilar las profundas verdades de la Biblia. Entre los beneficios de ayunar están una mente clara y mayor comprensión de las Escrituras. Una ventaja más es un discernimiento espiritual más amplio de nosotros mismos y de los demás. Continuando con nuestro “baño” espiritual, el poder de Dios se derramará en nuestras vidas, y seremos libres de la carnalidad que nos ha limitado. Otro resultado más será una mayor intimidad con el Señor. Y una vez libres de confusión nuestras mentes, y cuando hayan sido ordenadas nuestras prioridades, estaremos en condiciones para que Dios derrame Su plenitud en nosotros. Asimismo, tendremos mayor confianza y valentía para hacer la voluntad del Padre celestial. La Biblia nos advierte que no debemos convertir al ayuno en un espectáculo público ni en un ritualismo religioso como solían hacer los fariseos. Es una experiencia privada que fortalece nuestra relación con Dios. |
