Tuesday, October 24, 2006

Cómo saber la voluntad de Dios - Colosenses 1, 9-12

Muchos cristianos se preguntan: ¿Cómo puedo saber la voluntad de Dios? El plan sin igual de nuestro Padre celestial nos garantiza una relación íntima con Él, pero muchas veces no sabemos cómo permanecer en el camino que Él nos ha señalado. Sin embargo, podemos estar seguros de Su voluntad si evaluamos cada decisión devota y bíblicamente. Debemos preguntarnos: ¿Es consistente esta decisión con la Palabra de Dios? No haga suposiciones. Busque los pasajes bíblicos que le muestren que está en el camino correcto, o que le den la razón para seguir adelante. Si no encontramos una situación bíblica comparable con la nuestra, podemos encontrar verdades aplicables. ¿Es prudente esta decisión? Tendremos que pensar en el aspecto económico, las consecuencias futuras, el momento oportuno, y el beneficio o el perjuicio para los demás. Si ahondamos en estos aspectos, el Espíritu Santo dará testimonio a nuestro espíritu de seguir o no adelante. ¿Puedo honestamente pedirle a Dios que me permita lograr esto? La idea de que podemos pedirle al Señor cualquier cosa que deseemos, es una mentira. No podemos pedirle que bendiga un plan deshonesto, no importa lo mucho que necesitemos el dinero. Lo que obtengamos fuera de la voluntad de Dios se volverá cenizas. ¿Tendré paz verdadera si sigo adelante con esta decisión? En su momento devocional, presente su preocupación al Señor. Si no hay duda en su corazón, si entiende que el Señor le está diciendo que sí, y si su conciencia y sus emociones le están dando luz verde, entonces tiene paz verdadera. Pero si no experimenta esto, deténgase y espere.

Wednesday, October 18, 2006

Las cosas buenas de la vida - Samo 34,8-10

Entre los cristianos hay dos opiniones extremas sobre las riquezas materiales. Una dice que, para ser verdaderamente espiritual, el creyente debe tener pocas posesiones materiales. Los proponentes de la idea contraria creen que la prosperidad es una señal del favor divino; por tanto, se puede reclamar por fe todo lo que queramos. Ambas ideas están equivocadas, lo que deja a muchos seguidores de Jesús preguntándose: ¿Cuál es la posición correcta? Un obstáculo para responder la pregunta, es nuestro concepto normal de lo que es las "cosas buenas", por lo general, las definimos como los artículos y las experiencias que nos hacen sentir felices. Sin embargo, desde la perspectiva divina, las cosas buenas de la vida son aquellas que se adecuan al propósito y al plan individual que Dios tiene para nosotros. La voluntad de Él pudiera incluir prosperidad, buena salud y oportunidades. Pero, es probable, es que el plan de Dios implique períodos de problemas y escasez, y Él considera que esos períodos son también valiosos. Cuando nuestra visión de lo que es bueno se aclara, entenderemos cómo recibir las bendiciones de Dios. El secreto para recibir las cosas buenas de la vida, es buscar al Señor, no las riquezas que Él da. A menudo nos acercamos a Dios con una cesta vacía, en vez de hacerlo con un corazón dispuesto; le decimos lo que necesitamos, y esperamos que llene la cesta. Pero un corazón dispuesto dice: "Señor, quiero más de Ti mismo". Según el Salmo 34,8, Dios es bueno, y Santiago 1,17 dice que Él es la fuente de toda buena dádiva y todo don perfecto.

Las cosas buenas de la vida - Samo 34,8-10

Entre los cristianos hay dos opiniones extremas sobre las riquezas materiales. Una dice que, para ser verdaderamente espiritual, el creyente debe tener pocas posesiones materiales. Los proponentes de la idea contraria creen que la prosperidad es una señal del favor divino; por tanto, se puede reclamar por fe todo lo que queramos. Ambas ideas están equivocadas, lo que deja a muchos seguidores de Jesús preguntándose: ¿Cuál es la posición correcta? Un obstáculo para responder la pregunta, es nuestro concepto normal de lo que es las "cosas buenas", por lo general, las definimos como los artículos y las experiencias que nos hacen sentir felices. Sin embargo, desde la perspectiva divina, las cosas buenas de la vida son aquellas que se adecuan al propósito y al plan individual que Dios tiene para nosotros. La voluntad de Él pudiera incluir prosperidad, buena salud y oportunidades. Pero, es probable, es que el plan de Dios implique períodos de problemas y escasez, y Él considera que esos períodos son también valiosos. Cuando nuestra visión de lo que es bueno se aclara, entenderemos cómo recibir las bendiciones de Dios. El secreto para recibir las cosas buenas de la vida, es buscar al Señor, no las riquezas que Él da. A menudo nos acercamos a Dios con una cesta vacía, en vez de hacerlo con un corazón dispuesto; le decimos lo que necesitamos, y esperamos que llene la cesta. Pero un corazón dispuesto dice: "Señor, quiero más de Ti mismo". Según el Salmo 34,8, Dios es bueno, y Santiago 1,17 dice que Él es la fuente de toda buena dádiva y todo don perfecto.

Tuesday, October 10, 2006

Por qué podemos confiar en Dios - Romanos 11,33-36

El Padre celestial es omnisciente, soberano e incondicionalmente amoroso. Tenemos todas las razones del mundo para confiar en Él, pese a las circunstancias. La Biblia enseña que Dios es infinitamente sabio. Él sabe lo que más nos conviene. Si nos falta entendimiento, el Señor ve exactamente lo que sucede y porqué. En otras ocasiones, podemos tener toda la información humanamente posible, pero sólo Dios está al tanto de lo que afecta a la situación, y también de las consecuencias. Él lo ve todo, de principio a fin, capta la totalidad de todas las decisiones, y sabe precisamente cuál será el fruto de nuestras pruebas. Pero más que eso, Él es infinitamente sabio, y por eso jamás puede cometer un error (Proverbios 3,5- 6). Dios tiene autoridad absoluta sobre todos los acontecimientos, grandes o pequeños (Isaías 43,11-13). Nuestras mentes son finitas, y tenemos problemas para comprender la manera de actuar de Dios, y reconciliar Su soberanía con la presencia del mal o de la tragedia. En esos momentos, el Señor nos ayuda a recordar que Él ejerce Su control de manera perfecta a través del filtro de Su gran amor y de Su conocimiento perfecto. Los planes del Señor se desarrollan siempre en conformidad con su amor prefecto, seguro y consistente. Ellos se llevan a cabo a través de Su sabiduría infinita que ve el pasado, el frente y el futuro. Todos los elementos están bajo Su autoridad. Jesús dijo: No se turbe vuestro corazón; creéis en Dios, creed también en mí (Juan 14,1). Su confianza crecerá al meditar en Su amor, sabiduría y soberanía sin límites.

Monday, October 02, 2006

La Pasión de conocer a Dios - Filipenses 3, 7-12

Como cristianos, nuestra pasión debe centrarse en conocer a Dios por medio de Su Hijo Jesucristo (Juan 14,9). ¿Cómo es esa clase de deseo ardiente, Primero, tendremos el anhelo de conocer al Salvador. Jesús se describió a Sí mismo como el Buen Pastor, el Pan de Vida, y la Vid Verdadera. Él nos invita a descubrir quién es Él en cada aspecto de Su persona. El estar satisfechos, el descansar en lo que ya sabemos, no tiene cabida en la vida cristiana. Segundo, demostraremos un firme compromiso con el Señor, que influirá en nuestras finanzas, trabajo, amistad y hogar. El desarrollar una relación íntima con Dios, es una labor de toda una vida. Tercero, nuestra mayor prioridad será conocer a Cristo (Juan 6,29) y amarlo (Marcos 12,30). Si Él tiene el primer lugar en nuestros corazones, desearemos tener momentos de quietud con Él, que nos resultarán maravillosos. Nuestros días girarán en torno a recibir y a obedecer Sus instrucciones. La oración consistirá tanto en oírle como en hablarle. Finalmente, cualquier deseo que interfiera con, o suplante nuestro ferviente anhelo de conocer al Salvador, será desechado. El apartarnos del pecado y de las cosas mundanas nos parecerá un precio muy pequeño a pagar, en comparación con las bendiciones de caminar íntimamente con Dios. A medida que mantengamos un deseo intenso y un compromiso firme de conocer a Dios, de darle siempre el primer lugar, y de sustituir nuestros deseos por los Suyos, nuestra pasión por Él crecerá. ¿Qué ve usted cuando se mira en su espejo "espiritual": a un creyente fervoroso o a uno tibio?