El costo de no esperar - Exodo 2,11-15
El control remoto del televisor es una práctica herramienta en muchos hogares. Determina qué programa ver, qué tan alto tener el sonido, y si seguir viéndolo o no. Quien lo tiene, ejerce el control. De manera parecida, a nosotros nos gusta tener el control de nuestras vidas, determinando cuando salir, detenernos, y hacer pausas en el camino. Un estilo de vida de espera en el Señor nos desafía, porque requiere que nos despojemos del derecho de ordenar nuestras vidas, para someternos a Él. El no esperar en el Señor puede tener severas consecuencias. Primero que todo, estaremos fuera de Su voluntad. Jesús declaró: "Separados de mí nada podéis hacer" (Juan 15,5). Nuestros esfuerzos propios, hechos sin la dirección de Dios, no le agradan a Él. En segundo lugar, estar fuera de Su propósito demora la bendición que el Señor ha dispuesto. Hay la promesa de una bendición divina a los que creen en el Salvador y son obedientes a Él (Ef. 6,8). Obedecer requiere esperar en el Señor, tanto en cuanto a Sus instrucciones como a Su tiempo. Seguir adelante sin la dirección de Dios puede tener un alto precio. A Moisés le costó su hogar en Egipto. Nuestro estilo de vida independiente puede ocasionarnos un dolor y, peor aun, causar sufrimiento para otras personas. Podemos perder relaciones, dinero y oportunidades. A más de esto, como secuela de las decisiones que hagamos sin tener en cuenta a Dios, podemos hallarnos pensando en estas tristes palabras: Si solamente... Hacer una pausa delante del Señor representa un desafío, pero la alternativa (estar fuera de Su voluntad) es demasiado costosa.
