Saturday, February 24, 2007

Una batalla invisible - Efesios 6,10-12

Satanás sí existe; nuestra dolorida sociedad es prueba de su realidad. Quienes lo ignoren, lo hacen a su propio riesgo. Esto vale también para los creyentes, porque estamos en guerra contra él. La batalla espiritual es personal: Satanás idea ataques específicos para cada persona. Aunque Satanás no puede robarle a Dios el espíritu del creyente, si puede molestarnos física, mental, emocional y espiritualmente. Cada ataque busca derrotar nuestro testimonio, para que no podamos tener una vida victoriosa centrada en Cristo. Nuestro enemigo no es omnisciente, pero sí astuto. Observa nuestras fortalezas y debilidades para precisar las mejores áreas a atacar. Tan pronto como su presa está cómoda y no anticipa ningún problema, el Adversario saca una trampa. Entre sus técnicas más engañosas está esconderse tras rostros familiares para dirigir mal nuestra ira. Por ejemplo, puede tentar a un esposo a hacer una mala decisión financiera que encoleriza a su esposa y le crea inseguridad. Pero el esposo no es su enemigo; él necesita su amor y su perdón. El enemigo es siempre Satanás y su legión de demonios. Al conocer la Escritura, podemos reconocer a nuestro enemigo. La Biblia también contiene una seguridad importante: "El que está en vosotros es mayor que el que está en el mundo" (1 Jn. 4,4). Todas las fuerzas del infierno no pueden compararse con el poder sobrenatural de un solo creyente. Tenemos a Cristo viviendo en nosotros, al mismo Cristo que triunfó sobre la cruz y cuya victoria final sobre Satanás está profetizada en el libro de Apocalipsis. Por medio de Él podemos vencer a Satanás y tener la victoria en nuestras batallas invisibles.

0 Comments:

Post a Comment

<< Home