Orar en tiempo de necesidad - Santiago 1,1-5
La vida tiene muchos momentos de tensión cuando nos falta claridad para seguir adelante o ayudar a los demás. Por medio de la oración podemos recibir dirección. Pero, ¿cómo funciona esto? La oración comienza cuando dejamos de ocuparnos de las cosas de este mundo, para hablar con el Señor y pensar en Él. Al quitar nuestra mirada de las circunstancias y enfocarla en Dios, nuestras mentes se aclararán (Salmo 46,10). Entonces estaremos preparados para recibir Sus pensamientos y presentarle peticiones que estén centradas en Cristo. En nuestras oraciones debemos seguir el modelo que Jesús enseñó a Sus discípulos, y ser específicos en cuanto a las necesidades concretas que vemos (Mateo 6,11-13). Dios quiere no sólo darnos lo que necesitamos, sino también desarrollar nuestra fe en Él. La fe aumenta cuando vemos una correlación directa entre nuestras peticiones y Sus respuestas. Por eso es que es mejor evitar las oraciones generales, no específicas, porque ¿cómo sabríamos que el Señor ha respondido? Una lista de oración puede dar una imagen de Dios en acción. Si tenemos anotadas nuestras peticiones y Sus respuestas, nuestra fe en el poder de la oración aumentará. Una petición que Dios promete responder siempre con un "sí" es el deseo de alcanzar sabiduría. Siempre que la necesitemos, debemos pedirla a Dios, y Él nos la dará con generosidad. No nos criticará ni nos rechazará por pedírsela con demasiada frecuencia. Él desea que tengamos la mente de Cristo (1 Corintios 2,16b). ¡Qué Dios tan maravilloso tenemos! Él nos invita a venir a Él para que le pidamos. ¿En qué cosas necesita usted dirección?

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