Un tiempo para dar - Lucas 2,1.20
Los dueños de tiendas saben que la temporada de Navidad se caracteriza típicamente por una mayor generosidad. Oímos mensajes acerca de ponerle fin a la comercialización del nacimiento de Cristo, pero no debemos suprimir el espíritu de dar que está presente en toda la temporada. Después de todo, el día de Navidad simboliza el momento cuando Dios dio a la humanidad su regalo más maravilloso. Antes de que Cristo naciera, Dios había dado a la humanidad una abundancia de bendiciones. Creó un mundo perfecto, y un universo para que reflejara Su gloria. Además de darnos la vida, nos dio mentes para que pensáramos creativamente y razonáramos lógicamente. Pero, aunque el hombre podía vivir en la creación de Dios y pensar en Su majestad, no podía entrar a Su presencia. Y aunque Dios amaba a la gente, no podía tolerar Su pecado. El amor del Padre creó la manera de tender un puente entre Él y la humanidad. "Porque de tal manera amó Dios al mundo, que ha dado a su Hijo unigénito, para que todo aquel que en él cree, no se pierda, mas tenga vida eterna" (Jn. 3,16); no hay mejores palabras para expresar este regalo de Dios. Además, el Señor envió Su Espíritu como nuestro Ayudador, y también nos dio la promesa de Su constante cuidado y protección. Los creyentes deben ser generosos con la maravillosa noticia de la gracia salvadora de Dios. Comparta su fe. Al abrir sus regalos y disfrutar de las tradiciones de la Navidad con sus familiares y amigos, pregunte al Señor: ¿Con quién quieres que comparta el regalo de Jesucristo?
