Por qué podemos confiar en Dios - Romanos 11,33-36
El Padre celestial es omnisciente, soberano e incondicionalmente amoroso. Tenemos todas las razones del mundo para confiar en Él, pese a las circunstancias. La Biblia enseña que Dios es infinitamente sabio. Él sabe lo que más nos conviene. Si nos falta entendimiento, el Señor ve exactamente lo que sucede y porqué. En otras ocasiones, podemos tener toda la información humanamente posible, pero sólo Dios está al tanto de lo que afecta a la situación, y también de las consecuencias. Él lo ve todo, de principio a fin, capta la totalidad de todas las decisiones, y sabe precisamente cuál será el fruto de nuestras pruebas. Pero más que eso, Él es infinitamente sabio, y por eso jamás puede cometer un error (Proverbios 3,5- 6). Dios tiene autoridad absoluta sobre todos los acontecimientos, grandes o pequeños (Isaías 43,11-13). Nuestras mentes son finitas, y tenemos problemas para comprender la manera de actuar de Dios, y reconciliar Su soberanía con la presencia del mal o de la tragedia. En esos momentos, el Señor nos ayuda a recordar que Él ejerce Su control de manera perfecta a través del filtro de Su gran amor y de Su conocimiento perfecto. Los planes del Señor se desarrollan siempre en conformidad con su amor prefecto, seguro y consistente. Ellos se llevan a cabo a través de Su sabiduría infinita que ve el pasado, el frente y el futuro. Todos los elementos están bajo Su autoridad. Jesús dijo: No se turbe vuestro corazón; creéis en Dios, creed también en mí (Juan 14,1). Su confianza crecerá al meditar en Su amor, sabiduría y soberanía sin límites.

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