Wednesday, September 27, 2006

El propósito divino de la gracia - Romanos 12,1

La influencia más grande sobre un creyente es la gracia transformadora de Dios. El deseo del Señor es que todos los creyentes sean conformados a la imagen de Su Hijo. Cada circunstancia y problema que enfrentamos nos acercan más a ese propósito divino de que tengamos un carácter como el de Cristo. Pablo lo explica así: -Por la gracia de Dios soy lo que soy? (1 Co. 15,10). Cuando alguien es transformado de pecador en santo, su vida refleja estas cuatro nuevas actitudes: Verdadera humildad. En un corazón lleno de la gracia divina, no hay lugar para el orgullo. Lo que tenemos que hacer es dirigir a otros a Jesucristo, reconociendo que nuestras cualidades positivas y nuestros logros provienen de Dios. Obligación. Pablo estaba agradecido por la gracia inmerecida de Dios, y a cambio de ello dio su vida al Señor. Pasó su vida diciendo a todos lo que Cristo había hecho por él. Nosotros, también, tenemos un mensaje que dar. Muchas personas que sufren, esperan saber del amor de Dios a través de alguien que ha experimentado Su gracia. Dependencia. Los creyentes nunca van por la vida cristiana solos. El poder que nos transforma de pecadores en santos está en actividad cada día en nuestras vidas. Por eso reconocemos con gozo que Cristo en nosotros lleva a cabo el trabajo que el Padre nos ha asignado. Confianza. Pablo dijo: -He peleado la buena batalla, he acabado la carrera, he guardado la fe? (2 Timoteo 4,7). Nosotros debemos también decir con la misma seguridad, que hicimos todo lo que el Señor pidió o exigió de nosotros en esta vida.

0 Comments:

Post a Comment

<< Home