Saturday, June 10, 2006

El crecimiento espiritual - Santiago 1,17-27

Es el resultado de practicar los preceptos que usted recibe de Dios.

Si quiere experimentar un verdadero crecimiento en su vida espiritual, no es suficiente ser instruido en la Palabra. Es posible que asista a estudios bíblicos, o que escuche a infinidad de maestros y predicadores; luego, puede hablar de temas espirituales con profundidad y creer que ha crecido mucho. Sin embargo, a menos que viva su fe dándose en servicio a los demás, su “progreso” no será más que conocimiento intelectual. Memorizar la Biblia es excelente, pero Dios quiere utilizar todas esas verdades para impactar la vida de una persona. El crecimiento espiritual es el resultado de practicar los preceptos que usted recibe de Dios. Esto se logra compartiendo la verdad del Evangelio con otros, amándoles y sirviéndoles. Jesús no vino sólo como un gran maestro; vino como un siervo, incluso al escalón más bajo de la sociedad, como eran los leprosos, las prostitutas y los ladrones (Mateo 20,28). Cuando el Salvador anduvo por la tierra, hizo la voluntad del Padre celestial involucrándose con todo su ser en las vidas de las personas. Su propósito hoy es el mismo: alcanzar al mundo con Su amor, por medio de usted. Si no fuera así, se lo habría llevado al cielo en el mismo momento que fue salvo; ¡eso habría sido lo más fácil! Pero usted está aquí con un propósito: llegar con el amor de Cristo a un mundo que necesita desesperadamente saber que el Salvador les ama. Esto sucede de persona a persona, una a la vez, cuando se involucra amorosamente en la vida de las personas.

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