Monday, May 29, 2006

¿Un pecado inperdonable? - Salmo 13, Salmos 18:28

Ya sea que usted pensado o no en la posibilidad del suicidio, probablemente conoce a alguien que sí lo haya contemplado. Las personas en tal desesperación pueden creer que nadie las ama y que la vida carece de propósito; o quieren escapar de una situación dolorosa que les parece irremediable. Nosotros, a menudo, no percibimos que hay personas, incluso cristianas, que están luchando con esos sentimientos. Pídale a Dios que haga sensible su espíritu a las necesidades que hay en torno suyo. Si una persona le dice: “A veces siento que no vale la pena vivir”, reconozca que puede ser un grito pidiendo ayuda. Es posible que usted sea la única persona a quien ella se sienta libre de acercarse. Escúchela amorosamente; el amor verdadero es el remedio más grande que hay en el mundo. Muchos se preguntan si Dios puede perdonar el suicidio. Jesús tomó todos nuestros pecados en la Cruz, y Su gracia cubre nuestros peores pecados, incluso en la muerte. Pero ésa es una terrible excusa para quitarse la vida; el suicidio es siempre una rebelión contra la voluntad de Dios. ¡El Señor nos ha creado a cada uno de nosotros con un gran propósito, y hemos sido rescatados a un gran precio! Dios nunca da la espalda al que clama a Él (Juan 6:37). ¡Él le rescatará si se lo permite! Si se somete al Señor, Él le sacará del abismo de la destrucción y le dará seguridad, no importa lo hundido que esté (Salmo 46:1). No se trata de una ayuda pasada o de una ayuda futura, sino de una ayuda presente. Su poder y Su amor maravillosos pueden transformar radicalmente su vida.

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